Un aporte de Roberto Vitar



JAMES FREY
En mil pedazos


Imagina que te despiertas en un avión. No tienes ni idea de dónde has estado ni de adónde vas. No recuerdas nada de las dos últimas semanas. Imagina que te faltan cuatro dientes, que tienes la nariz rota y una herida en la mejilla. Imagina que vas sin cartera, sin dinero, y no tienes trabajo. Imagina que te está buscando la policía. Imagina que eres alcohólico desde hace diez años y adicto al “crack” desde hace tres. ¿Qué harías?


Con esta reflexión nos situamos en el mundo de James Frey, un joven de 23 años que de la nada se ve dentro de un avión con destino a algún lugar luego de perder el conocimiento por el abuso de drogas y alcohol. Se ve inserto en un mundo sin rumbo, sin sentido y sobre todo, sin control de su vida. Esta es la vida de un adicto, y cuando digo “adicto” me refiero a algo fuerte, a una persona que desea las cosas con mayor fuerza que el resto y que la busca a toda costa, una persona que busca la aguja en el pajar, una persona que nada en el fango y que no ve la salida, aunque el esfuerzo por ver la luz al final del túnel es un intento en sus más de cuatrocientas páginas.


No recuerdo haber leído últimamente un libro más claro de la inequidad. Los personajes de este libro están amarrados a la mala suerte. Tal como escribe Frey: Todos nosotros empezamos la vida con normalidad. Todos empezamos como seres humanos en buen estado de funcionamiento con posibilidades de hacer prácticamente cualquier cosa que quisiéramos, pero en algún momento del trayecto de nuestra vida, nos perdimos. Aunque estamos aquí en esta clínica, intentando otra vez encontrar el camino, todos sabemos que la mayoría de nosotros no va a encontrarlo nunca.
Este libro no queda exento de polémica. Sus retractores afirman de que es pura ficción y que James Frey vendió un gran mentira al mundo (ya que el libro supuestamente es una autobiografía). Esto carece de importancia, ya que esta es una historia que se repite todos los días, con diferentes personajes y lugares, pero siempre con el mismo triste, desesperanzado y sobre todo crudo argumento.


Con un estilo narrativo novedoso y una trama impactante de principio a fin, respaldado por intelectuales de la literatura, convierte a “En mil pedazos” a una parada obligada por le mundo de la literatura.



El Joven acudió al Viejo en busca de consejo.
Algo se me ha roto, Viejo.


¿Es grave?


Se ha roto en mil pedazos.


Me temo que no puedo ayudarte.


¿Por qué?


No hay nada que hacer.


¿Por qué?


No se puede arreglar.


¿Por qué?


Porque es irreparable. Se ha roto en mil pedazos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Srs. el nacional alberto fuguet nos dice, a grandes rasgos, en su blog: Un libro 98 % real y de muy recomendable lectura.
saludos!!

Pd: el link del artículo
http://albertofuguet.blogspot.com/2006/06/mil-pedazos-o-mil-mentiras.html

Anónimo dijo...

Corrección al link anterior por pasos:
1)ingresar a http://albertofuguet.blogspot.com
2)Ingresar a junio 2006, he ahí el artículo ,es el segundo publicado en dicha fecha.